Este capítulo marca un punto de no retorno donde la maldad de Sara queda plenamente demostrada, dejando a la audiencia al borde de sus asientos mientras la vida de Mariana se desmorona antes del gran giro del intercambio de rostros.
Este capítulo marca un punto de no retorno donde la maldad de Sara queda plenamente demostrada, dejando a la audiencia al borde de sus asientos mientras la vida de Mariana se desmorona antes del gran giro del intercambio de rostros.